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Un verano para inmortalizar a tus niños

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Lucia

Cuando pensamos en nuestra memoria, solemos identificarla con un gran
almacén en el que guardamos a buen recaudo todos nuestros recuerdos. Sin
embargo, la ciencia ha demostrado que la memoria es un proceso dinámico
y nuestros recuerdos no son tan fidedignos, sino que suelen variar a lo
largo del tiempo, dice Etapa Infantil. Pero ya sabes, una imagen vale
más de mil palabras... y bastantes recuerdos.
Neurocientíficos de la Universidad del Noroeste​​ comprobaron que un
recuerdo no es simplemente una imagen que rescatamos de la memoria
cuando viajamos en el tiempo al evento original, sino más bien una
imagen relativamente distorsionada que va perdiendo precisión cada vez
que la recordamos, hasta el punto que puede llegar a diferir diferente
del suceso original. Por eso, nunca es demasiado pronto para que los
padres comiencen a atesorar los recuerdos infantiles.
Las fotos facilitan el recuerdo
Las fotos añaden detalles verídicos que ayudan a consolidar los
recuerdos y contribuyen a que se mantengan estables a lo largo del
tiempo. Se ha constatado que tomar fotos mejora la memoria visual de la
experiencia y facilita recuerdos más específicos. Por eso, es una buena
idea fotografiar tanto los momentos relevantes de la vida de los niños
como los más cotidianos. Ahora en la mayoría de los celulares hay
cámaras de notable calidad para hacer buenas instantáneas.
De hecho, los niños pueden recordar con relativa facilidad los momentos
más especiales de su vida, como el primer día de colegio, son las
pequeñas cosas las que suelen olvidar, como ese rato divertido en el
columpio, un día de playa o una excursión en familia.
Esas pequeñas cosas aparentemente insignificantes pueden dar mucho
sentido a la vida. Un estudio realizado en la Universidad de Pensilvania
reveló que a medida que pasan los años, las experiencias ordinarias y
mundanas son cada vez más importantes ya que contribuyen a una sensación
de identidad y bienestar. Por eso, inmortalizar esos momentos cotidianos
puede ayudar a los niños a crear un hilo conductor en su vida.
Por suerte, la tecnología que tenemos a nuestra disposición nos permite
registrar prácticamente todo, el problema es que la mayoría de las fotos
que tomamos quedan olvidadas en los bits de alguna memoria o carpeta en
la nube. Para evitar que eso pase, puedes elegir las fotos más
significativas, imprimirlas y tomar apuntes de lo que sucedió. Así
crearás una memoria gráfica detallada para tus hijos que les ayudará a
recordar sus experiencias de infancia cuando crezcan.
Cuando pasen los años, será muy divertido volver a ver esas fotos.
Rememorar aquellas experiencias será como volver a vivirlas. Esa simple
acción contribuye a trazar una conexión desde el pasado hasta el
presente y refuerza los vínculos familiares. Además, más adelante tus
hijos podrán compartir esas fotografías con sus propios hijos y
contarles sus aventuras infantiles.
De hecho, llevar un registro de la vida de tus hijos a través de las
fotos contribuye a preservar la identidad y el legado familiar. Los
recuerdos generan una agradable sensación de confort, pertenencia y
seguridad que se reactiva cada vez que abrimos un álbum de fotos. Por
eso, el mejor regalo que puedes hacer a tus hijos es ayudarles a
construir recuerdos maravillosos y atesorarlos.
Photo: © PXHere

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